El cáncer de COLON

¿Qué es el cáncer de colon?

El cáncer de colon es una enfermedad que se desarrolla porque la mucosa intestinal de un pólipo existente se convierte en un tumor maligno por varias razones. Las células malignas generalmente se encuentran en la parte central y más larga del intestino grueso.

Este tipo de cáncer es uno de los más comunes en el mundo y uno de los más fáciles de diagnosticar. Además, las tasas de curación son altas si se detectan temprano y tarde.

El colon, junto con el recto (extremo del colon) es donde se almacena la materia fecal antes de ser excretada a través del ano. Acumula productos de desecho y por lo tanto es un buen lugar para el desarrollo del cáncer. Por lo tanto, es importante minimizar el tiempo de acumulación eligiendo una dieta equilibrada que permita el paso intestinal suficiente y prevenga el estreñimiento.

El cáncer de intestino puede crecer de tres maneras:

Crecimiento local:

En este caso, el tumor penetra profundamente en todas las capas de la pared del tracto digestivo. Primero, el tumor maligno crece desde la mucosa, se disemina a través de la serosa y alcanza las capas musculares. Una vez que el cáncer penetra la pared intestinal, puede propagarse a todos los órganos.

Diseminación linfática:

Si el tumor se profundiza en la pared intestinal, puede llegar a los órganos a través de la red de vasos linfáticos que permiten el acceso a diferentes regiones de los ganglios linfáticos. Una de las características de esta difusión es que se realiza de forma ordenada y llega primero a los ganglios linfáticos cercanos a los ganglios linfáticos hasta los más distantes.

Difusión hematogénica:

Aquí el tumor utiliza el torrente sanguíneo para difundir las células tumorales, en particular al hígado, los pulmones, los huesos y el cerebro.

Incidencia

Según la Sociedad Española del Cáncer, el cáncer colorrectal es el tercer cáncer más frecuente en España después del cáncer de pulmón y de próstata en los hombres y el segundo cáncer más frecuente en las mujeres después del cáncer de mama. En general, el cáncer colorrectal tiene la incidencia más alta (15%). Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el cáncer colorrectal en España afecta a 32.240 personas al año y es responsable de 14.700 muertes.

Causas

Las principales causas de esta enfermedad son:

Edad:

La mayoría de los casos de cáncer de colon se encuentran en personas entre 65 y 75 años de edad, aunque puede haber casos entre 35 y 40 años de edad. Si se diagnostican antes de esta edad, suele ser porque el paciente tiene una predisposición genética a esta patología.

Dieta:

El cáncer de colon parece estar asociado con una dieta alta en grasa y baja en fibra. Actualmente se están llevando a cabo varias investigaciones en este contexto.

Herencia:

La genética juega un papel importante en el cáncer colorrectal, ya que puede ser hereditario y predispone a las personas a la enfermedad. Sin embargo, esto se puede detectar y el cáncer se puede tratar con anticipación.

Antecedentes:

Se ha demostrado que las personas que tienen o han tenido pólipos (crecimiento benigno) del colon o del recto, colitis ulcerativa (enfermedad intestinal inflamatoria), cáncer de mama, uterino u ovario desarrollan esta enfermedad con mayor frecuencia.

Hereditario

Miembros de la familia de primer o segundo grado que también tuvieron cáncer de colon.

Estilo de vida:

Existen algunos factores dependientes del estilo de vida que predisponen al cáncer colorrectal, como la obesidad, el estilo de vida sedentario y el tabaquismo.

Síntomas

El cáncer de colon tiene una larga historia y sus síntomas pueden variar dependiendo de la ubicación del tumor en el intestino grueso. Las enfermedades más comunes ocurren en una etapa avanzada de la enfermedad. Sin embargo, estos síntomas no se limitan al cáncer colorrectal y pueden presentarse en otras afecciones como hemorroides o algunos trastornos digestivos. Los especialistas aconsejan consultar a su médico tan pronto como permitan un diagnóstico correcto. Los más comunes son:

Cambios en el ritmo intestinal

Los pacientes con cáncer de colon pueden tener diarrea en algunos casos y estreñimiento en otros. La segunda opción es a menudo en personas que tenían evacuaciones intestinales normales antes de la enfermedad. Sin embargo, la opción más común es que el paciente tenga estreñimiento en combinación con diarrea.

Sangre en las heces

El síntoma más común de este tumor maligno es la sangre en las heces. El color de la sangre puede ser rojo o negro. La presencia de sangre roja ocurre principalmente cuando la persona tiene tumores en la parte más distal del colon y el recto. En la sangre negra, este color se produce porque la sangre es digerida y proviene de áreas más estrechas del intestino grueso, lo que conduce a los rayos negros, las llamadas crines. Si este síntoma no se detecta a tiempo y el paciente no recibe tratamiento suficiente, puede empeorar y provocar anemia. En estos casos pueden ocurrir mareos, fatiga o falta de aliento.

Por otro lado, el paciente puede notar que su movimiento intestinal cambia y se vuelve más firme. Eso es porque los intestinos se están encogiendo.

Si los tumores están localizados en la parte distal del intestino grueso, el paciente también puede sentir que el movimiento intestinal está incompleto y que el movimiento intestinal está incompleto.

Malestar estomacal o molestias

El dolor y las molestias abdominales a menudo son muy comunes. El tumor bloquea parcialmente el tracto intestinal y causa dolor y una situación de cólico. En algunos casos el cierre de la trompa puede llegar a ser completo y ocurre una obstrucción intestinal, en estos casos es necesario que el paciente reciba ayuda médica y quirúrgica urgente.

Pérdida de peso sin causa aparente, pérdida de apetito y fatiga constante

Al igual que otras enfermedades estomacales, el cáncer de colon, especialmente cuando está en una etapa avanzada, tiene estos síntomas.

Prevencion

En todos los cánceres, hay factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que las personas expuestas a ellos desarrollen un tumor maligno.

Las investigaciones sobre el cáncer colorrectal han demostrado que algunos cánceres son causados por pólipos (pequeños coágulos benignos). La detección temprana y la extirpación de estos pólipos pueden ayudar a prevenir el inicio de la enfermedad.

Otra causa de cáncer colorrectal es la predisposición genética de la persona. Esto se debe a diversos cambios en algunos genes, por lo que las personas con parientes que tienen o han tenido esta enfermedad deben ser examinadas regularmente.

Existen varios síndromes que predisponen al tumor maligno. Los más comunes son dos:

Poliposis colónica familiar

Este síndrome causa sólo el 1% de los cánceres colorrectales. La poliposis familiar del colon ocurre durante la pubertad y causa varios pólipos en el recto y el colon. La causa de esto es la mutación del gen APC, que se transmite de padres a hijos. Este gen puede ser heredado tanto por niñas como por niños.

Cáncer colorrectal no poliposis hereditaria

Este tipo de cáncer representa entre el 3 y el 5 por ciento de los cánceres de colon y recto. La principal diferencia con el síndrome anterior es que los pacientes no tienen pólipos.

Algunos hábitos poco saludables también pueden ser la causa del brote, así que seguir estos consejos puede ser muy útil:

Abuso de alcohol y tabaco:

El tabaco aumenta el riesgo de desarrollar pólipos, que pueden ser precursores de la enfermedad. El consumo de alcohol promueve el crecimiento de células en la mucosa del intestino grueso. Este crecimiento lleva a la formación de pólipos.

Control de la obesidad:

Se debe evitar la obesidad y el exceso de calorías en la dieta. La actividad física regular ayuda a evitar un estilo de vida sedentario y promueve la aparición de enfermedades.

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Alimentos

Los especialistas recomiendan una dieta equilibrada y las siguientes pautas.

  • No abuse de los alimentos grasos.
  • Reducir la ingesta de grasas para que no supere el 20 por ciento del total de calorías de la dieta, preferiblemente grasas monoinsaturadas (aceite de oliva) y grasas poliinsaturadas (aceite de pescado).
  • Reducir la ingesta de carnes rojas.
  • Aumentar el consumo de pescado y pollo.
  • Integre alimentos ricos en fibra en su dieta, ya que comer al menos 25 gramos de fibra al día, en forma de pan y cereales integrales, previene la aparición del cáncer.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras. En particular coliflores, coles de Bruselas, brócoli y legumbres.

Edad

Este tipo de cáncer generalmente ocurre a la edad de 40 años y aumenta con la edad.

Finalmente, si usted tiene cualquier tipo de enfermedad intestinal inflamatoria como colitis ulcerativa o enfermedad de Crohn, su riesgo de desarrollar la enfermedad aumenta.

Tipos

El adenocarcinoma es la forma más común de cáncer colorrectal en el 90-95% de los casos. Se localiza en la mucosa que cubre el interior del colon y el recto. Aunque este es el más común, hay otros tipos menos comunes:

Linfoma:

es el cáncer de las células del intestino y del sistema de defensa del estómago.

Sarcoma:

Este tumor se desarrolla en la capa muscular del tracto digestivo.

Tumores carcinoides:

se forman en las células hormonales del sistema digestivo.

Melanoma.

Diagnóstico

Una de las principales ventajas del cáncer de colon es que es uno de los pocos tipos que se puede diagnosticar antes de que una persona desarrolle síntomas.

La prueba más confiable es una prueba de sangre oculta en heces que verifica la presencia o ausencia de sangre. Si es positivo, se realiza una colonoscopia para identificar la causa del sangrado. Este examen se utiliza para detectar y extirpar pólipos para prevenir el desarrollo de tumores. La prueba puede ser realizada por el paciente en casa y debe ser interpretada por un especialista. Por regla general, esta prueba se recomienda cada dos años a partir de los 50 años.

Una vez que usted sospecha que hay un posible problema o lesión con su colon, su médico debe hacer una historia clínica, realizar un examen físico, y realizar un examen rectal. Se utilizan varias técnicas para detectar el cáncer de colon:

Examen rectal:

examen físico realizado por un médico mediante la inserción de un dedo en el ano para detectar anomalías en el tracto digestivo inferior, como sangre, bultos anormales o dolor.

 Sigmoidoscopia:

examen en el que se inserta un tubo de imagen translúcido, el llamado endoscopio, a través del ano. Puede examinar el recto y la última parte del intestino grueso (aproximadamente 60 cm) y detectar cualquier pólipo.

 Colonoscopia:

Esta es una gammagrafía similar a la sigmoidoscopia, pero el tubo utilizado es más largo y le permite pasar a través de todo el colon. Facilita la extracción de muestras de tejido (biopsia) en áreas sospechosas de ser tumores y luego realiza un examen microscópico. Generalmente se asocia con sedación y el riesgo de complicaciones es muy bajo.

 Estudio genético:

Si hay antecedentes familiares o sospecha de cáncer hereditario, es aconsejable realizar un estudio genético para determinar las anomalías. En el caso de cambios genéticos en la familia, los exámenes intestinales y rectales deben iniciarse temprano (20 años) y continuarse periódicamente.

Tratamientos

Para un tratamiento adecuado el medico va anecesitar saber en que etapa de la enfermedad se encuentra el paciente, se utilizan dos sistemas para determinar.

Clases de escala

Clasificación NMT

Mide los tres aspectos del cáncer. Primero, T se refiere al tamaño del tumor primario en el intestino, N a la presencia o ausencia de ganglios linfáticos y M a la presencia de metástasis a distancia. Así que hay cinco niveles:

Estadio 0 o carcinoma in situ:

En este estadio temprano, el cáncer se localiza en la capa más externa de la membrana mucosa, no penetra en ella y no afecta a los ganglios linfáticos.

 Fase I:

El cáncer se ha diseminado a la pared rectal o intestinal sin penetrar la capa muscular. En esta etapa, los ganglios linfáticos no se ven afectados.

 Fase II:

El cáncer se ha diseminado a la capa más profunda del intestino grueso, pero no a los ganglios linfáticos, que debido a su diseminación en el cuerpo producen y almacenan células capaces de combatir la infección. En este punto el tumor puede penetrar los órganos circundantes.

 Fase III:

El cáncer ya se ha diseminado a los ganglios linfáticos y órganos adyacentes.

 Fase IV:

El cáncer se ha diseminado a otros órganos del cuerpo (principalmente tiende a penetrar el hígado, los huesos y los pulmones).

Clasificación Duques o Astrólogos y Colaboradores

Esta escala usa las letras de la A a la D para juzgar qué tan lejos llega en la pared de los dos puntos:

Etapa A:

En esta etapa, los pacientes que sólo tienen una lesión en la membrana mucosa y no infectan los ganglios linfáticos.

 Etapa B1:

El cáncer se encuentra en una parte de la pared del recto y del intestino grueso, pero no pasa a través de él y no afecta los nódulos.

Fase B2:

El tumor se disemina por toda la pared del colon y el recto sin penetrar los ganglios linfáticos.

Fase C:

En esta fase el cáncer puede afectar parcial o completamente la pared y los ganglios linfáticos.

 Fase D:

El cáncer afecta a toda la pared y se disemina a órganos distantes.

Elección del tratamiento

Después de realizar las pruebas que confirman el diagnóstico, el médico determinará el tratamiento. Al igual que muchos otros tipos de cáncer, el cáncer colorrectal requiere un tratamiento multidisciplinario para proporcionar al paciente las tasas de curación más altas. Dependiendo de la condición del paciente, la ubicación del tumor y el estadio del tumor, los especialistas deciden el tratamiento apropiado.

Además, el médico evaluará si el paciente sufre de otras enfermedades que pueden dificultar el tratamiento. Esto significa que cada paciente recibe un tratamiento adecuado a su situación. Los tratamientos más comunes son la quimioterapia y la cirugía.

Cirugía

Una operación en el quirófano remueve la parte afectada por el cáncer. La cirugía se utiliza en todas las fases de la enfermedad. De hecho, este es el tratamiento recomendado en la Fase A, ya que los especialistas recomiendan el uso de la cirugía en combinación con otros tratamientos en las otras fases.

En esta etapa temprana, los especialistas pueden extirpar un pulpo de colonoscopia para examinarlo: Dependiendo del resultado, se extirpa el cáncer y una parte circundante del tejido sano y se extirpan los ganglios linfáticos del área. Otra posibilidad es abrir hacia afuera del colon (colostomía) después de la extirpación de parte del colon, en este caso es necesario utilizar un bolsillo exterior especial en el que se recoge la materia fecal. La colostomía puede ser temporal o permanente.

radioterapia

El objetivo es aplicar radiación de alta energía al área afectada para matar las células cancerosas. Sólo afecta a la zona a tratar y puede aplicarse antes de la intervención (para limitar el tumor y facilitar la extirpación) o después de la intervención (para matar finalmente las células cancerosas que puedan quedar).

quimioterapia

El tratamiento del cáncer es un tratamiento en el que se administran medicamentos para destruir las células cancerosas. Se inserta una sonda en una vena (catéter) a través de la cual se inyectan los fármacos a través de un sistema de bombeo. Por lo general, se administra después de la cirugía.

inmunoterapia

Se trata de estimular o restaurar el sistema inmunológico del cuerpo. Para ello se utilizan productos naturales o de laboratorio.

Otros datos

Pronostico

Según la Sociedad Española del Cáncer, alrededor del 54 por ciento de los pacientes de cáncer colorrectal sobreviven durante más de cinco años. Aunque estos números varían de nivel a nivel. Por lo tanto, la tasa de supervivencia a cinco años en la fase A está entre el 90 y el 92 por ciento, en la fase B entre el 50 y el 75 por ciento, en la fase C entre el 25 y el 55 por ciento y en la fase D por debajo del 8 por ciento.

Además, el pronóstico de supervivencia para los pacientes en estadio C con quimioterapia después de la cirugía ha mejorado significativamente en los últimos años.

Efectos secundarios

Los efectos secundarios dependen del tratamiento que reciba el paciente, pero la mayoría son transitorios. El médico debe informar al paciente.

  • La cirugía puede causar dolor y debilidad en la zona afectada y diarrea temporal. Además, la colostomía puede causar irritación de la piel alrededor de la abertura.
  • La quimioterapia afecta tanto al cáncer como a las células normales y puede provocar náuseas, vómitos, pérdida de cabello (incluso si el cabello continúa creciendo), diarrea y cansancio.
  • Finalmente, la inmunoterapia puede causar síntomas similares a los de la gripe como fiebre, escalofríos, debilidad y náuseas.

Control y cuidado posterior del cáncer intestinal

Después del tratamiento, el riesgo de reaparición del cáncer disminuye con el tiempo. Durante los tres primeros años es aconsejable realizar revisiones trimestrales. A partir del cuarto y quinto año, dichas revisiones podrán llevarse a cabo durante un período de seis meses y a partir del sexto año sobre una base anual.

Los exámenes de seguimiento incluyen un examen físico general en profundidad y un examen rectal más específico, colonoscopia y análisis de sangre para marcadores tumorales como el antígeno carcinoembriónico (ACE). Si los síntomas o los resultados de los exámenes usuales indican recurrencia del cáncer, también se pueden realizar radiografías de mama, tomografías computarizadas y resonancias magnéticas. Sí experimenta síntomas nuevos o persistentes, consulte a su médico inmediatamente.

Marcador tumoral

 El antígeno embrionario carcinogénico (ACE) es una sustancia que se encuentra en la sangre de algunas personas con cáncer de colon. Los exámenes de sangre con antígeno carcinoembriónico se usan más comúnmente junto con otros exámenes para dar seguimiento a pacientes que ya han tenido cáncer y han sido tratados. Esta prueba puede dar una alerta temprana de recurrencia del cáncer. El antígeno cancerígeno puede estar presente en la sangre de algunas personas que no tienen cáncer de colon. Fumar también puede aumentar el nivel de este antígeno. Por lo tanto, no puede considerarse como una prueba específica para el cáncer colorrectal.

¿Cómo puedo reducir mis síntomas después de una prueba de diagnóstico?

Aunque las pruebas para diagnosticar el cáncer colorrectal no son dolorosas, pueden ser molestas y en algunos casos difíciles de tolerar para el paciente. La Asociación Española contra el Cáncer hace estas recomendaciones para ayudar a los pacientes a superar las pruebas:

En primer lugar, se recomienda acompañar al paciente, ya que una conversación con alguien cercano a él facilita la relajación del paciente.

Además, insisten en que el usuario debe pedir al médico que le explique bien en qué consistirán los exámenes, para no imaginar ninguna situación.

Antes de realizar las pruebas, recomiendan que el paciente realice un ejercicio de relajación. También señala que es importante centrarse solo en lo que está sucediendo en un momento dado. Después de completar la prueba, también recomiendan algunos ejercicios de relajación para el paciente.

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Por último, si usted está nervioso o ansioso, es aconsejable que hable con su médico al respecto y que le recete medicamentos para mejorar la situación si él o ella lo considera apropiado.

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